NUESTROS PATRONES

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Sagrado Corazón de Jesús y María

sábado, 22 de junio de 2013

El Papa exhorta a erradicar el chisme que hace tanto daño en la Iglesia

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El Papa exhorta a erradicar el chisme que hace tanto daño en la Iglesia
VATICANO, 19 Jun. 13 / 10:08 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco alentó a nunca decir chismes sobre otros, que hacen tanto daño a la Iglesia, y pidió en cambio trabajar por la unidad para superar los conflictos entre los fieles. Así lo indicó en su catequesis de hoy ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro.
En su reflexión sobre la Iglesia como Cuerpo de Cristo, el Papa dijo que "la unidad es superior a los conflictos, la unidad es una gracia que debemos pedir al Señor para que nos salve de las tentaciones, de las divisiones, de las luchas entre nosotros y del egoísmo, de los chismes, ¡eh! ¡Cuánto daño hacen los chismes: cuánto daño, eh! Cuánto daño. Nunca chismes sobre los otros: nunca. ¡Cuánto daño causa a la Iglesia las divisiones entre los cristianos, los partidismos, los intereses mezquinos!"
"Recordemos bien: ser parte de la Iglesia quiere decir estar unidos a Cristo y recibir de Él la vida divina que nos hace vivir como cristianos, significa permanecer unidos al Papa y a los Obispos que son instrumentos de unidad y de comunión, y también significa aprender a superar personalismos y divisiones, entenderse mejor, armonizar la variedad y las riquezas de cada uno; en una palabra: a querer más a Dios y a las personas que están junto a nosotros, en la familia, en la parroquia, en las asociaciones. ¡Cuerpo y extremidades para vivir deben estar unidos! La unidad es superior a los conflictos, siempre".
Francisco resaltó luego que "los conflictos, si no se superan bien, nos separan, nos separan de Dios. El conflicto puede ayudarnos a crecer, pero también nos puede dividir. Nosotros no vamos por el camino de las divisiones, de la lucha entre nosotros, ¡no! Todos unidos, todos unidos con nuestras diferencias, pero unidos, unidos siempre, ¡que ese es el camino de Jesús!"
El Santo Padre explicó también que San Pablo se refiere a la Iglesia como cuerpo de Cristo y explica así el profundo vínculo entre el Señor y los fieles: "en primer lugar, el cuerpo nos llama a una realidad viva. La Iglesia no es una asociación benéfica, cultural o política, sino que es un cuerpo vivo, que camina y actúa en la historia. Y este cuerpo tiene una cabeza, Jesús, que lo guía, lo alimenta y lo sostiene".
"Este es un punto que quiero destacar: si se separa la cabeza del resto del cuerpo, la persona no puede sobrevivir. Así es en la Iglesia: debemos permanecer unidos cada vez más profundamente a Jesús: Pero no sólo eso: como en un cuerpo, es importante que corra la savia vital para que viva, así debemos permitir que Jesús obre en nosotros, que su Palabra nos guíe, que su presencia en la Eucaristía nos alimente, nos anime, que su amor dé fuerza a nuestro amar al prójimo".
Francisco recordó luego, en cuanto a la unidad, que estuvo con un pastor evangélico reunido en Santa Marta e incluso rezó con él: "Buscando la unidad. Pero tenemos que orar entre nosotros, católicos, y también con los cristianos, orar para que el Señor nos dé la unidad: ¡la unidad entre nosotros!"
"Pero, como tendremos la unidad entre los cristianos, si no somos capaces de tenerla entre nosotros los católicos, de tenerla en la familia -¡cuántas familias luchan y se dividen! Busquen la unidad que es la unidad que hace la Iglesia y la unidad que viene de Jesucristo. Él nos envía el Espíritu Santo para hacer la unidad".
Para leer la catequesis completa, ingrese a:

El vuelo del Halcón

El vuelo del Halcón

12
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Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasado unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro, no sabía que le sucedía pues no se había movido de la rama donde lo dejó, desde el día que llegó. El rey mandó a llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacerlo volar. Al día siguiente el monarca decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte:
—Traedme al autor de este milagro. Su corte le llevó a un humilde campesino. El rey le preguntó:
—¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres acaso un mago? Intimidado el campesino le dijo al rey:


—Fue fácil, mi Señor, sólo corté la rama y el halcón voló, se dio cuenta de que tenía alas y se largó a volar.
Alcancemos alturas antes de que alguien nos corte nuestra rama.

miércoles, 19 de junio de 2013

PAPA FRANCISCO I

NO SEAMOS HIPÓCRITAS Y MORALISTAS.

El cristianismo no es una “casuística” de preceptos: esta concepción impide comprender y vivir el hecho de que Dios es alegría y magnanimidad. Lo reafirmó el Papa Francisco en su homilía de la misa de esta mañana celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. (...)

Los hipócritas que “llevan al pueblo de Dios por un camino sin salida”: son éstos los protagonistas del Evangelio de hoy y de la homilía del Papa. El Pontífice reflexionó sobre el célebre pasaje de Mateo que presenta el contraste entre el comportamiento de escribas y fariseos – que se pavonean en público cuando dan la limosna, rezan o ayunan – y el que, en cambio, Jesús indica a los discípulos como la actitud justa que hay que asumir en las mismas circunstancias, es decir, el “secreto”, la discreción agradable y premiada por Dios. En particular, además de la vanidad de los escribas y los fariseos, el Papa Francisco se refirió a la voluntad que tenían de imponer a los fieles “tantos preceptos”. Y los definió “hipócritas de la casuística”, “intelectuales sin talento” que “no tienen la inteligencia de encontrar a Dios, de explicar a Dios con inteligencia”, y haciendo así impiden a sí mismos y a los demás el ingreso en el Reino de Dios:

“Jesús lo dice: ‘No entran ustedes y no dejan entrar a los demás. Son eticistas sin bondad, no saben qué es la bondad. Pero sí, son eticistas. ‘Se debe hacer esto, esto, esto...’ Te llenan de preceptos, pero sin bondad. Y los de las filacterias que se adosan tantas vestimentas, tantas cosas, para hacer un poco de cuenta que son majestuosos, perfectos, no tienen el sentido de la belleza. No tienen el sentido de la belleza. Llegan sólo a una belleza de museo. Intelectuales sin talento, eticistas sin bondad, portadores de bellezas de museo. Éstos son los hipócritas, a los cuales Jesús reprocha tanto”.
“Pero no termina acá, prosiguió diciendo Francisco. En el Evangelio de hoy – observó – el Señor habla de otra clase de hipócritas, aquellos que van sobre los sagrado”:




“El Señor habla del ayuno, de la oración, de la limosna: los tres pilares de la piedad cristiana, de la conversión interior, que la Iglesia nos propone a todos nosotros en la Cuaresma. También por este camino hay tantos hipócritas, que se pavonean de ayunar, dar la limosna y rezar. Yo pienso que cuando la hipocresía llega a ese punto de la relación con Dios, nosotros estamos bastante cerca del pecado contra el Espíritu Santo. Éstos no saben de belleza, éstos no saben de amor, éstos no saben de verdad: son pequeños, viles”.

“Pensemos en la hipocresía en la Iglesia: cuánto mal nos hace a todos”, reconoció con claridad el Papa Francisco. Que, en cambio, indica como “icono” para imitar a un personaje descripto en otro pasaje del Evangelio. Se trata del publicano que con humilde sencillez reza diciendo: “Ten piedad de mí, Señor, que soy un pecador”. “Ésta – afirmó el Papa – es la oración que debemos hacer todos los días, con la conciencia de que somos pecadores”, pero “con pecados concretos, no teóricos”. Es esta oración, concluyó, la que nos ayudará a recorrer el camino contrario a la hipocresía, tentación que, recordó, “todos nosotros tenemos”:

“Pero todos nosotros tenemos también la gracia, la gracia que viene de Jesucristo: la gracia de la alegría, la gracia de la magnanimidad, de la amplitud. El hipócrita no sabe lo que es la alegría, no sabe lo que es la amplitud, no sabe lo que es la magnanimidad”.

También yo me pongo en camino con ustedes


Hoy están en esta plaza tantos jóvenes: desde hace 28 años, el Domingo de Ramos es la Jornada de la Juventud. Y esta es la tercera palabra: jóvenes.Queridos jóvenes, los he visto en la procesión cuando entrabais; los imagino haciendo fiesta en torno a Jesús, agitando ramos de olivo; los imagino mientras aclaman su nombre y expresan la alegría de estar con Él.

Ustedes tienen una parte importante en la celebración de la fe. Nos traen la alegría de la fe y nos dicen que tenemos que vivir la fe con un corazón joven, siempre: un corazón joven incluso a los setenta, ochenta años. Corazón joven. Con Cristo el corazón nunca envejece. Pero todos sabemos, y ustedes lo saben bien, que el Rey a quien seguimos y nos acompaña es un Rey muy especial: es un Rey que ama hasta la cruz y que nos enseña a servir, a amar. Y vosotros no os avergonzáis de su cruz. Más aún, la abrazan porque han comprendido que la verdadera alegría está en el don de sí mismo, en el don de sí, en salir de uno mismo, y en que él ha triunfado sobre el mal con el amor de Dios. Llevan la cruz peregrina a través de todos los continentes, por las vías del mundo. La llevan respondiendo a la invitación de Jesús: «Id y haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19), que es el tema de la Jornada Mundial de la Juventud de este año. La llevan para decir a todos que, en la cruz, Jesús ha derribado el muro de la enemistad, que separa a los hombres y a los pueblos, y ha traído la reconciliación y la paz.
 
 
 
 
Queridos amigos, también yo me pongo en camino con vosotros, desde hoy, sobre las huellas del beato Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ahora estamos ya cerca de la próxima etapa de esta gran peregrinación de la cruz de Cristo. Aguardo con alegría el próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Les doy cita en aquella gran ciudad de Brasil. Prepáranse bien, sobre todo espiritualmente en sus comunidades, para que este encuentro sea un signo de fe para el mundo entero. Los jóvenes deben decir al mundo: Es bueno seguir a Jesús; es bueno ir con Jesús; es bueno el mensaje de Jesús; es bueno salir de uno mismo, a las periferias del mundo y de la existencia, para llevar a Jesús. Tres palabras: alegría, cruz, jóvenes.
 
Pidamos la intercesión de la Virgen María. Ella nos enseña el gozo del encuentro con Cristo, el amor con el que debemos mirarlo al pie de la cruz, el entusiasmo del corazón joven con el que hemos de seguirlo en esta Semana Santa y durante toda nuestra vida. Que así sea.

Fragmento de la Homilía del Domingo de Ramos del 2013
Papa Francisco, Plaza San Pedro

domingo, 16 de junio de 2013

GRAN RIFA KERMESSE


PALABRA DE DIOS

Un encuentro con la misericordia de Dios.
Domingo 16-06-2013
Del santo Evangelio según san Lucas 7, 36-8, 3

 
En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús se fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies, lo enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume. Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: “Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora”:
Entonces Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. El fariseo contestó: “Dímelo, Maestro”. El le dijo: “Dos hombre le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios y el otro, cincuenta. Como no tenía con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?” Simón le respondió: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”.
Entonces Jesús le dijo: “Haz juzgado bien”. Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama”. Luego le dijo a la mujer: “Tus pecados te han quedado perdonados”.
Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: “¿Quién es éste, que hasta los pecados perdona?” Jesús le dio a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.
Después de esto, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.
Oración introductoria

Sagrado Corazón de Jesús, , «nos esperas, nos amas, nos has perdonado y nos perdonas cada vez que vamos a pedirte perdón». ¡Gracias por tanto amor! No dejes que me habitúe a tu gracia ni a tu perdón. Concédeme acercarme a Ti en esta oración con un corazón contrito y una voluntad decidida a la conversión.

Petición

Señor, que mi oración conforte a todas las personas necesitadas de tu misericordia.

Meditación
Un encuentro con la misericordia de Dios.

«Aprovecho de buen grado la ocasión para proponer a vuestra atención algunas reflexiones sobre la administración de este sacramento en nuestra época, que por desgracia está perdiendo cada vez más el sentido del pecado. Es necesario ayudar a quienes se confiesan a experimentar la ternura divina para con los pecadores arrepentidos que tantos episodios evangélicos muestran con tonos de intensa conmoción. Tomemos, por ejemplo, la famosa página del evangelio de san Lucas que presenta a la pecadora perdonada […] Es elocuente el mensaje que transmite este pasaje evangélico: a quien ama mucho Dios le perdona todo. Quien confía en sí mismo y en sus propios méritos está como cegado por su yo y su corazón se endurece en el pecado. En cambio, quien se reconoce débil y pecador se encomienda a Dios y obtiene de él gracia y perdón. Este es precisamente el mensaje que debemos transmitir: lo que más cuenta es hacer comprender que en el sacramento de la Reconciliación, cualquiera que sea el pecado cometido, si lo reconocemos humildemente y acudimos con confianza al sacerdote confesor, siempre experimentamos la alegría pacificadora del perdón de Dios» (Benedicto XVI, 7 de marzo de 2008).

Reflexión apostólica

«[La confesión] Ayuda también a afianzar la experiencia de la propia impotencia y a confiar más plenamente en la gracia de Dios nuestro Señor» (Manual del miembro del Movimiento Regnum Christi, n. 257).

Diálogo con Cristo
Es mejor si este diálogo se hace espontáneamente, de corazón a Corazón.

Señor, soy un pecador necesitado de tu gracia. Sería inútil mi oración y cualquier otro esfuerzo que no parta de esta verdad. Por ello te pido que no permitas que la desorganización personal, la desidia o el descuido me alejen de la Confesión o de la Eucaristía. Hazme salir de esta meditación decidido a alimentarme constantemente de tu gracia en los sacramentos.

Propósito

Comentar a la familia el sentido del acto penitencial en la Eucaristía para que, durante la celebración de hoy, todos participemos con un especial fervor.

«Vive con profundidad el encuentro con Cristo en los sacramentos de la penitencia y la Eucaristía»

(Cristo al centro, n. 851).

SANTO ROSARIO - Misterios Gloriosos

EL ÁRBOL DE LOS PROBLEMAS

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar mi vieja granja, acababa de finalizar su primer día de trabajo muy duro. Su cortadora eléctrica se había dañado y le había hecho perder una hora de su trabajo y ahora su antiguo camión se negaba a arrancar.

Mientras lo llevaba a su casa, permaneció en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia.

Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.

Al entrar en su casa, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara sonreía plenamente. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. Posteriormente me acompañó hasta el auto. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo visto cuando entramos. "ese es mi árbol de los problemas", contestó. "Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero hay algo que es seguro: los problemas no pertenecen a mi casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego. Luego a la mañana los recojo otra vez, Lo divertido es...-dijo sonriendo- que cuando salgo a la mañana a recogerlos, ni remotamente encuentro tantos como los que recuerdo haber dejado la noche anterior".

Si tiene solución, ¿para qué te vas a hacer problema?

Si no tiene solución, ¿para qué te vas a hacer problema?
 

El Papa en Jornada de Evangelium Vitae: “Digamos sí a la vida y no a la muerte”

Papa Francisco. Foto: News.va

VATICANO, 16 Jun. 13 / 10:10 am (ACI/EWTN Noticias).- Durante la Misa celebrada por el Evangelio de la Vida, dentro del marco de la Jornada de la Evangelium Vitae que se celebra en Roma con motivo del Año de la Fe, el Papa Francisco animó a los fieles este domingo a dar un profundo “sí” a la cultura de la vida, y un rotundo “no” a la cultura de la muerte.

“Digamos sí a la vida y no a la muerte, digamos sí a la libertad y no a la esclavitud de tantos ídolos de nuestro tiempo; en una palabra, digamos sí a Dios, que es amor, vida y libertad, y nunca defrauda”, exclamó el Papa ante los miles de fieles congregados en Roma y llegados de todas partes del mundo para la ocasión.

Con esta Eucaristía el Papa invitó a dar gracias al Señor por el don de la vida en todas sus diversas manifestaciones y a anunciar el Evangelio de la Vida, y recordó que “Jesús es la encarnación del Dios vivo, el que trae la vida ante tantas obras de muerte, ante el pecado, el egoísmo, el cerrarse en sí mismos. Jesús acoge, ama, levanta, anima, perdona y da nuevamente la fuerza para caminar, devuelve la vida”.

El Papa continuó su meditación, “¿Qué es esta vida? Es la vida misma de Dios. Y ¿quién nos introduce en esta vida? El Espíritu Santo, el don de Cristo resucitado. Es él quien nos introduce en la vida divina como verdaderos hijos de Dios, como hijos en el Hijo unigénito, Jesucristo. ¿Estamos abiertos nosotros al Espíritu Santo? ¿Nos dejamos guiar por él?”.

“El cristiano es un hombre espiritual, y esto no significa que sea una persona que vive «en las nubes», fuera de la realidad como si fuera un fantasma, no. El cristiano es una persona que piensa y actúa en la vida cotidiana según Dios, una persona que deja que su vida sea animada, alimentada por el Espíritu Santo, para que sea plena, propia de verdaderos hijos. Y eso significa realismo y fecundidad. Quien se deja guiar por el Espíritu Santo es realista, sabe cómo medir y evaluar la realidad, y también es fecundo: su vida engendra vida a su alrededor”.

El Santo Padre recordó que Jesús nos trae la vida de Dios, y el Espíritu Santo nos introduce y nos mantiene en la relación vital de verdaderos hijos de Dios. “Pero, con frecuencia -lo sabemos por experiencia - el hombre no elige la vida, no acoge el Evangelio de la vida, sino que se deja guiar por ideologías y lógicas que ponen obstáculos a la vida, que no la respetan, porque vienen dictadas por el egoísmo, el propio interés, el lucro, el poder, el placer, y no están dictadas por el amor, por la búsqueda del bien del otro”.

El Papa señaló que estos caminos representan “la constante ilusión de querer construir la ciudad del hombre sin Dios, sin la vida y el amor de Dios: una nueva Torre de Babel; es pensar que el rechazo de Dios, del mensaje de Cristo, del Evangelio de la vida, lleva a la libertad, a la plena realización del hombre. El resultado es que el Dios vivo es sustituido por ídolos humanos y pasajeros, que ofrecen un embriagador momento de libertad, pero que al final son portadores de nuevas formas de esclavitud y de muerte”.

Francisco explicó que el hombre tiende a la muerte cuando se aleja de Dios, “también el rey David quiso ocultar que cometió adulterio con la mujer de Urías el hitita, un soldado en su ejército y, para ello, manda poner a Urías en primera línea para que caiga en la batalla. La Biblia nos muestra el drama humano en toda su realidad, el bien y el mal, las pasiones, el pecado y sus consecuencias”.

“Cuando el hombre quiere afirmarse a sí mismo, encerrándose en su propio egoísmo y poniéndose en el puesto de Dios, acaba sembrando la muerte. Y el adulterio del rey David es un ejemplo. Y el egoísmo conduce a la mentira, con la que trata de engañarse a sí mismo y al prójimo. Pero no se puede engañar a Dios”.

El profeta dice a David “Has hecho lo que está mal a los ojos de Dios”. Lo que hizo el realmente “es una obra de muerte, no de vida - comprende y pide perdón: 'He pecado contra el Señor', y el Dios misericordioso, que quiere la vida y siempre nos perdona, le da de nuevo la vida; el profeta le dice: 'También el Señor ha perdonado tu pecado, no morirás'”.

El Papa recordó que Dios es ante todo misericordioso, “tal vez nos parece un juez severo, como alguien que limita nuestra libertad de vivir. Pero toda la Escritura nos recuerda que Dios es el Viviente, el que da la vida y que indica la senda de la vida plena”.

Pero “pienso también en el don de los Diez Mandamientos: una vía que Dios nos indica para una vida verdaderamente libre, para una vida plena; no son un himno al 'no' - no debes hacer esto ¡no! Son más bien un himno al 'sí' a Dios, al Amor, a la Vida”.

Asimismo el Papa puso un ejemplo de misericordia misma de Jesús, y recordó el pasaje del Evangelio donde encuentra a una mujer pecadora durante una comida en casa de un fariseo, suscitando el escándalo de los presentes: Jesús deja que se acerque una pecadora, e incluso le perdona los pecados. 'Sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco'”.

La persona que vive esta experiencia “se siente comprendida, amada, y responde con un gesto de amor, se deja tocar por la misericordia de Dios y obtiene el perdón, comienza una vida nueva. Dios el Viviente es misericordioso ¿están de acuerdo? ¡Digámoslo juntos, Dios el Viviente es misericordioso! ¡Dios el Viviente es misericordioso! Otra vez ¡Dios el Viviente es misericordioso!”, concluyó el Santo Padre.

FELIZ DÍA DEL PADRE.

martes, 11 de junio de 2013

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO I

SANTO ROSARIO - MISTERIOS DOLOROSOS

 LUZ MÁS FUERTE QUE CUALQUIER OBSCURIDAD. (11-06-2013)
Del santo Evangelio según sea Mateo 5, 13-16
 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.

Oración introductoria

Padre de amor, fuente de todas las bendiciones, en esta oración quiero llenarme de tu luz, de tu gracia, de tu verdad y de tu amor. Ilumíname para que pueda llevar a los hombres, mis hermanos, la luz de tu Evangelio.

Petición

Señor, te pido perdón por todas las veces que me he cerrado a tu gracia, ayúdame a comenzar de nuevo.

Meditación
Luz más fuerte que cualquier obscuridad.

«Una pequeña llama irradia en muchas luces e ilumina la casa de Dios en tinieblas. En este maravilloso rito litúrgico, que hemos imitado en está vigilia de oración, se nos revela mediante signos más elocuentes que las palabras el misterio de nuestra fe cristiana. Jesús, que dice de sí mismo: "Yo soy la luz del mundo", hace brillar nuestra vida, para que se cumpla lo que acabamos de escuchar en el Evangelio: "Vosotros sois la luz del mundo". No son nuestros esfuerzos humanos o el progreso técnico de nuestro tiempo los que aportan luz al mundo. Una y otra vez, debemos experimentar que nuestro esfuerzo por un orden mejor y más justo tiene sus límites. El sufrimiento de los inocentes y, más aún, la muerte de cualquier hombre, producen una oscuridad impenetrable que, quizás, con nuevas experiencias, se esclarece de momento, como un rayo en la noche. Pero, al final, queda una oscuridad angustiosa.

Puede haber en nuestro entorno tiniebla y oscuridad y, sin embargo, vemos una luz: una pequeña llama, minúscula, que es más fuerte de la oscuridad, en apariencia poderosa e insuperable. Cristo, resucitado de entre los muertos, brilla en el mundo, y lo hace de la forma más clara, precisamente allí donde según el juicio humano todo parece sombrío y sin esperanza» (Benedicto XVI, 24 de septiembre de 2011).

Reflexión apostólica

«Se busca de este modo que cada uno irradie la luz del Evangelio en su ambiente natural, como sal de la tierra y levadura en la masa: los padres de familia en el hogar, el médico en el hospital, el maestro en la escuela, el joven estudiante en la universidad, el obrero en la fábrica, el comerciante en su negocio, el empresario en la empresa» (Manual del miembro del Movimiento Regnum Christi, n. 335).

Diálogo con Cristo
Es mejor si este diálogo se hace espontáneamente, de corazón a Corazón.

La sal realza, acentúa, el sabor natural ya presente en los alimentos. De la misma manera, nosotros somos llamados por Dios para mejorar el mundo con la sal de nuestra vida cristiana. Jesús, enséñame dónde puedo hacer la diferencia. Convénceme que lo más grande que puedo hacer con mi vida es compartir con los demás el tesoro precioso de mi fe. Ayúdame a guiarme en todo por el Espíritu Santo, porque Él es la auténtica sal y luz de la evangelización.

Propósito

Compartiré una reflexión del Evangelio con al menos dos personas que me encuentre el día de hoy.

«Es imposible amar a Cristo y no darlo; es imposible vivir a Cristo y no ser sal de la tierra»

lunes, 10 de junio de 2013

LAS BIENAVENTURANZAS SON PROMESAS  (Lunes 2013-06-10)
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:

«Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. 
Dichosos los que lloran, porque serán consolados. 
Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. 
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. 
Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. 
Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. 
Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. 
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos, puesto que de la misma manera persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes». 
Oración introductoria

Señor, qué dichoso soy por poder tener este momento de intimidad contigo. Conoces mi historia, mi debilidad y tibieza, pero creo, espero, te amo y, sobre todo, confío en tu misericordia. Haz que te sepa escuchar para vivir el estilo de vida que hoy me propone tu Evangelio.

Petición

Dios mío, haz que todos mis criterios, formas de pensar y de comportarme, sean acordes con tus bienaventuranzas, único camino para ser verdaderamente humano, cristiano y feliz.

Meditación
Las bienaventuranzas son promesas.

«En la tradición bíblica, en efecto, la bienaventuranza pertenece a un género literario que comporta siempre una buena noticia, es decir, un evangelio que culmina con una promesa. Por tanto, las bienaventuranzas no son meras recomendaciones morales, cuya observancia prevé que, a su debido tiempo –un tiempo situado normalmente en la otra vida–, se obtenga una recompensa, es decir, una situación de felicidad futura. La bienaventuranza consiste más bien en el cumplimiento de una promesa dirigida a todos los que se dejan guiar por las exigencias de la verdad, la justicia y el amor. Quienes se encomiendan a Dios y a sus promesas son considerados frecuentemente por el mundo como ingenuos o alejados de la realidad. Sin embargo, Jesús les declara que, no sólo en la otra vida sino ya en ésta, descubrirán que son hijos de Dios, y que, desde siempre y para siempre, Dios es totalmente solidario con ellos. Comprenderán que no están solos, porque él está a favor de los que se comprometen con la verdad, la justicia y el amor. Jesús, revelación del amor del Padre, no duda en ofrecerse con el sacrificio de sí mismo. Cuando se acoge a Jesucristo, Hombre y Dios, se vive la experiencia gozosa de un don inmenso: compartir la vida misma de Dios, es decir, la vida de la gracia, prenda de una existencia plenamente bienaventurada» (Benedicto XVI, 1 de enero de 2013).

Reflexión apostólica

«Sus miembros buscan con su vida y acción que el Reino de Cristo crezca y tienda a su madurez en la tierra como ‘reino de verdad y de vida; de santidad y de gracia; de justicia, de amor y de paz’» (Manual del miembro del Movimiento Regnum Christi, n. 13).

Diálogo con Cristo
Es mejor si este diálogo se hace espontáneamente, de corazón a Corazón.

Señor, me propones las bienaventuranzas como la meta espiritual, el sendero que puede llevarme a la santidad, a pesar de mi debilidad. Sin tu gracia, sin tu compañía, será sólo una ilusión. Sé que me has puesto en el mundo para conocerte, servirte y amarte en los demás y así poder aspirar al cielo. Concédeme la gracia de orientar todas mis acciones hacia ese fin último al que me llamas.

Propósito

Hoy me olvidaré de mis problemas y buscaré medios para hacer felices a los que me rodean.

«Los santos han vivido en esta tierra siempre con el corazón puesto en el cielo, pues les era imposible a ellos, una vez experimentado el amor de Cristo, gustar con fruición de cualquier cosa de aquí abajo. No despreciaban las cosas materiales; simplemente vivían en otra dimensión»

(Cristo al centro, n.746)

FECHA DE PUBLICACIÓN: 2013-06-10

domingo, 9 de junio de 2013

TODOS NECESITAMOS POR ALGÚN MOTIVO UNA ORACIÓN DE SANACIÓN, YA SEA ESPIRITUAL O FÍSICO. Una oración personal o por algún familia o amistades. Pidamos por intercesión del Arcángel SAN RAFAEL, (Médico de Dios)
La muerte es un sueño del que Dios nos despierta.
2013-06-09

Del santo Evangelio según san Lucas 7, 11-17


En aquel tiempo, se dirigía a Jesús a una población llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre.

Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: “No llores”. Acercándose al ataúd, lo tocó y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces dijo Jesús: “Joven, yo te lo mando: levántate”. Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.
Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: “Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo”.

La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.

Oración introductoria 

Señor, acércate a mi oración como te acercaste y te compadeciste con la viuda de Naím. Nada ni nadie puede consolar mis penas, aliviar mis dolores, darme esperanza y gozo, ni darle un sentido profundo y eterno a mi vida como Tú, ¡bendito seas por siempre!

Petición

Oh, Señor, ¡envía tu Espíritu Santo!

Meditación
La muerte es un sueño del que Dios nos despierta.

«En realidad, esta página evangélica muestra a Jesús como verdadero hombre y verdadero Dios. Ante todo, el evangelista insiste en su amistad con Lázaro y con sus hermanas Marta y María. Subraya que “Jesús los amaba”, y por eso quiso realizar ese gran prodigio. “Lázaro, nuestro amigo, está dormido: voy a despertarlo”, así les habló a los discípulos, expresando con la metáfora del sueño el punto de vista de Dios sobre la muerte física: Dios la considera precisamente como un sueño, del que se puede despertar.

Jesús demostró un poder absoluto sobre esta muerte: se ve cuando devuelve la vida al joven hijo de la viuda de Naím y a la niña de doce años. Precisamente de ella dijo: “La niña no ha muerto; está dormida”, provocando la burla de los presentes. Pero, en verdad, es precisamente así: la muerte del cuerpo es un sueño del que Dios nos puede despertar en cualquier momento» (Benedicto XVI, 9 de marzo de 2008).
Reflexión apostólica

«Ante la brevedad de la vida el cristiano debe sentir el apremio por hacer rendir al máximo el tiempo que Dios le concede. En el miembro del Movimiento no tienen cabida, por tanto, actitudes de indolencia, desidia o pereza. No hay lugar para el ocio estéril» (Manual del miembro del Movimiento Regnum Christi, n. 165).

Diálogo con Cristo
Es mejor si este diálogo se hace espontáneamente, de corazón a Corazón.

Jesús, me identifico con el joven del Evangelio… Necesito revivir mi corazón endurecido por la incredulidad, la indiferencia, la comodidad y el temor por no confiar en tu providencia. Mándame levantarme y empezar hablar a los demás sobre el gran amor que nos tienes, empezando por mi propia familia.

Propósito

Hacer una oración por la perseverancia final de las personas que hoy van a morir.

«Así como las pequeñas infidelidades nos encaminan a los grandes fracasos, así la fidelidad detallada nos garantiza la perseverancia final»

(Cristo al centro, n. 1060).

Custodiemos como María la Palabra de Dios, dice el Papa

Papa Francisco. Foto: News.va
Papa Francisco.
VATICANO, 08 Jun. 13 / 12:05 pm (ACI/EWTN Noticias).- En su homilía en laMisa celebrada hoy en la Capilla de la Casa Santa Marta, el Papa Francisco subrayó la importancia de custodiar la Palabra de Dios, y destacó el modelo de María, que “meditaba y hacía esta comparación” entre la Palabra y lo que sucedía en su vida.

El Santo Padre señaló que “custodiar la Palabra de Dios significa meditar qué cosa nos dice esta Palabra con lo que sucede en la vida”.

“Custodiar la Palabra de Dios: ¿Qué cosa quiere decir esto? ¿Que recibo la Palabra, tomo una botella, meto la Palabra en la botella y la custodio? No. Custodiar la Palabra de Dios quiere decir que nuestro corazón se abre, se ha abierto a aquella Palabra como la Tierra se abre para recibir las semillas”.

Francisco indicó que “la Palabra de Dios es una semilla que es sembrada. Y Jesús nos ha dicho qué cosa ocurre con la semilla: algunas caen a lo largo del camino, vienen los pájaros y las comen; esta Palabra no ha sido custodiada, esos corazones no han sabido recibirla”.

“Custodiar la Palabra de Dios se hace con este trabajo: el trabajo de buscar qué cosa significa tal cosa en este momento, qué cosa me quiere decir el Señor en este momento, cómo se entiende tal situación frente a la Palabra de Dios. Leer la vida con la Palabra de Dios: esto significa custodiar”.

El Santo Padre también destacó el papel de la memoria, de la cual dijo “es una custodia de la Palabra de Dios”, pues “nos ayuda a custodiarla, a recordar todo aquello que el Señor ha obrado en mi vida”.

La memoria nos recuerda “todas las maravillas de la salvación en su pueblo y en mi corazón. La memoria custodia la Palabra de Dios”.

El Papa invitó a los fieles a meditar “en cómo custodiamos la Palabra de Dios, cómo conservamos este asombro, para que los pájaros del camino no la coman, los vicios no la sofoquen”.

“Nos hará bien cuestionarnos: 'Con las cosas que ocurren en la vida, me hago la pregunta: ¿en este momento, qué cosa me dice el Señor con su Palabra?'. Esto se llama custodiar la Palabra de Dios, la Palabra de Dios es el mensaje que el Señor nos da en todo momento. Custodiarla con esto: custodiarla con nuestra memoria. Y también custodiarla con nuestra esperanza”.

“Pidamos al Señor la gracia de recibir la Palabra de Dios y custodiarla, y también la gracia de tener un corazón que se fatiga en esta custodia. Así sea”.